- Ayudar al paciente a desarrollar aquellas herramientas que le permitan construir su bienestar emocional, logrando una mejor calidad de vida.
- Lograr que la persona recupere las condiciones físicas, psíquicas y sociales adecuadas para el desarrollo de un proceso de crecimiento personal.
- Promover la participación activa de la familia como red de soporte del paciente y como factor vital para lograr la eficiencia y eficacia de las intervenciones.
- Apoyar y orientar a los familiares que pueden sufrir los déficit y las sobrecargas de la convivencia con el paciente, aumentando el riesgo de desarrollar sus propios síntomas.